El ajo es una planta liliácea que crece formando una cabeza de bulbos puntiagudos, llamados dientes, apoyados sobre una base común. El ajo (Allium Satium) juega un importante rol en toda la cocina europea excepto en la inglesa. Tiene muchísimas aplicaciones: es el condimento perfecto para la carne de cordero, carnero y cabrito. Aunque su origen está en Asia Central, Chinos y Egipcios ya lo utilizaban en la antigüedad. Puede cultivarse en una parcela bien drenada. Compre una cabeza de ajos en la verdulería o en el supermercado y divídala en dientes. Plántelos a 5cm de profundidad y a una distancia de 15cm a finales de invierno.
Excepción de regarlos en tiempo seco no requieren ningún otro cuidado hasta que el follaje amarillee a principios o mediados de verano. Desarraigue los bulbos y déjelos secar protegidos, luego guárdelos en un lugar seco y protegido de las heladas.
l ajo es muy rico en sales minerales, azufre, encimas y vitaminas.
Además tiene muchas propiedades medicinales: Reduce el nivel de grasa y colesterol en la sangre.
Hace la sangre más fluida y así, disminuye el riesgo de infarto y trombosis.
Previene el cancer.
Es un potente bactericida.
Aumenta la potencia sexual.
Es útil contra la bronquitis, la tos y el catarro.
Es desinfectante, puede usarse para curar heridas.
Frote una ensaladera de madera con un diente de ajo antes de añadir los ingredientes. ¡El aroma es exquisito! Frote la piel del pollo antes de asarlo y luego pruebe hundiendo un diente entero sin pelar en la cacerola o en el estofado, sacándolo antes de servir. Después de haber comido ajo beber jugo de limón recién exprimido, un vaso de leche o de vino tinto.
Volver al Menú